Las becas del Consejo Social y Fundación Repsol: una puerta abierta a la igualdad de oportunidades
Judith Andreu Sagon y Andrea Von Esch son dos de las estudiantes beneficiarias de las becas conjuntas del Consejo Social de la Universitat Rovira i Virgili y la Fundación Repsol, un apoyo que para muchas familias con dificultades económicas marca la diferencia entre poder acceder a la universidad o tener que renunciar a esta.
Estas becas, impulsadas por Repsol y la Fundación Repsol desde el año 2006, tienen como objetivo facilitar el acceso y la permanencia en la Universitat Rovira i Virgili de estudiantes procedentes de secundaria que, aun tener un buen expediente académico, motivación y capacidad, pueden encontrar barreras económicas para cursar estudios universitarios.
Así, estas becas continúan siendo una herramienta clave para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a los estudios superiores. Cada año, cuatro estudiantes con dificultades económicas y buen rendimiento académico se benefician de una ayuda que va mucho más allá de la matrícula, y que es renovable con carácter general hasta un máximo de cinco cursos académicos, que incluyen un grado de cuatro años y un máster oficial de un año.
El programa permite que estudiantes brillantes —muchos de ellos de primera generación universitaria— puedan concentrarse plenamente en su formación sin tener que compatibilizarla necesariamente con una ocupación laboral. De esta manera, las becas aportan estabilidad, favorecen el progreso académico y contribuyen a promover la equidad en el acceso a la educación superior.
La ayuda económica es de 5.000 euros anuales y el plazo para presentar las solicitudes para la nueva convocatoria se abrió el 1 de abril y se cierra el 5 de octubre.
Cada año se adjudican nuevas becas, dotadas con 5.000 euros cada una, y se renuevan por el mismo importe las ya concedidas, siempre de acuerdo con las bases de la convocatoria y mientras se mantengan los requisitos establecidos. Las becas pueden renovarse hasta los estudios de máster, hecho que refuerza su impacto en la trayectoria formativa de los beneficiarios. Este año, la dotación total destinada a este programa es de 75.000 euros, una aportación que evidencia el compromiso continuado de Repsol y la Fundación Repsol con Tarragona, su comunidad y la educación.
Además de estas becas renovables copatrocinadas con Fundación Repsol, hay seis más de no renovables —solo para estudiantes de primer curso— que en este caso cuentan con la colaboración de la Diputació de Tarragona. La ayuda también es de 5.000 euros anuales.
Judith Andreu Sagon cursa tercero del doble grado en Biotecnología y Bioquímica y Biología Molecular. Explica que fue durante el bachillerato cuando descubrió la existencia de esta beca, pensada para estudiantes como ella que, sin esta ayuda, tendrían muchas dificultades para acceder a la universidad. “Vi claro que era una gran oportunidad para mí para poder estudiar en la URV”, afirma.
La situación familiar de Judith ilustra bien para quién están pensadas estas ayudas: su padre se encuentra en el paro y su hermana también cursa estudios universitarios. “Sin la beca, continuar estudiando hubiese sido muy complicado”, asegura. Más allá de cubrir la matrícula, la beca le ayuda a afrontar gastos como el desplazamiento y el material, y le aporta una “tranquilidad económica” que le permite dedicarse al 100% a los estudios.
Andrea Von Esch es la otra cara de esta misma realidad. Estudiante del grado en Lengua y Literatura Hispánicas, reconoce que siempre ha sido becada y que, en el momento de plantearse donde estudiar, buscó qué ayudas ofrecía la URV. “Si no, sería muy difícil estudiar”, afirma. La beca, como a Judith, le permite ir a clase y centrarse en los estudios con más tranquilidad.
Ambas coinciden en valorar el proceso de solicitud como un trámite largo pero comprensible. Andreu explica que “piden muchos documentos, informes y opiniones de profesores de bachillerato”, pero considera que es lógico: “Es dinero público y es normal que se quiera asegurar que estas ayudas llegan a las familias que realmente las necesitan”. La valoración académica y la situación socioeconómica familiar son los dos ejes sobre los cuales se decide la concesión de las becas.
De cara al futuro, Judith Andreu quiere continuar formándose con un máster en el extranjero y orientar su carrera hacia sectores como el alimentario, el cosmético o la biomedicina. Por su parte, Andrea Von Esch, apasionada de la literatura y la lengua, explora también la posibilidad de dedicarse a la docencia, y no descarta orientarse hacia el enseñamiento del español como lengua extranjera.
Estas becas refuerzan el papel de Repsol y la Fundación Repsol como agentes activos en la igualdad de oportunidades, el desarrollo del talento y el progreso social del territorio. Más allá de la aportación económica, el programa contribuye a abrir caminos formativos y profesionales a jóvenes con capacidad y vocación, pero que necesitan apoyo para poder desplegar todo su potencial.